Tal vez fruto del cansancio hayan aparecido las fuerzas y las ganas de tirarlo todo por la borda; desanclar el barco y lanzarse a la aventura, al riesgo, a la duda, al simple deseo; dejarse llevar por el viento y luchar contra la marea... En cualquier caso, ojala que dure esta osadía.
Te para el tiempo, te trae el silencio y te abraza suavemente para que respires tranquila, y pienses. Ya por el día te persiguen los relojes y te atormenta el ruido de la gente que no te entiende.